domingo, 27 de noviembre de 2011

Fábrica de Ropa para Damas "LOLYTA"


Tengo pocos datos sobre el negocio,sin embargo siempre me llamó la atención el logotipo de estilo "Art Deco" un tanto tardío en la parte superior del edificio, y que me vino a la mente al encontrar este dibujo publicitario en una publicación de 1946.
Construcción que junto con muchas otras de la zona, valdría la pena tomar en cuenta para una regeneración del centro de Monterrey.

Algunos datos tomados del libro:
De Juan Manuel Casas y Víctor Cavazos.

"...Guadalupe Guzmán T. (5 de mayo de 1901 - 13 de agosto de 1981)
Empresario fundador de la fábrica de ropa Lolyta. Esta firma comenzó a fabricar trajes y abrigos para dama desde 1928; estuvo instalada originalmente en la planta baja del Hotel Terminal (sobre la avenida Colón). En 1933 cambió su domicilio a la acera sur de la misma avenido Colón, cerca de José María Pino Suárez.
En 1946 se inaguró el nuevo edificio de la Fábrica Lolyta, existente aún en la esquina suroriente de las calles Reforma y Emilio Carranza..."
Consignan también los historiadores, los nombres de su esposa e hijo, Rafaela Garza (1928-1989) y Guadalupe Guzmán (22 de Enero de 1948 - 16 de Abril de 1986).

miércoles, 23 de noviembre de 2011

El Antiguo Hipódromo de Monterrey

Son poco conocidos datos precisos sobre el antiguo hipódromo de la ciudad de Monterrey. Este texto publicado en 1946, nos da algunos datos importantes sobre su ubicación y relevancia en aquella época. No recuerdo haber visto imágenes de las instalaciones (*1), a pesar de que debe haber tenido gran relevancia en algunos eventos y celebraciones de aquellos años. Tampoco pude localizar su ubicación en lo mapas de Monterrey de principios del siglo XX.

Hasta donde sé, no se volvió a intentar la construcción de una instalación para esos fines, hasta que recientemente se empezó la edificación de un nuevo hipódromo por el rumbo de Santa Catarina, mismo que según entiendo hasta estas fechas (2011), se encuentra detenido en sus obras.

Transcribo a continuación el texto de 1946:

Carrera de Caballos frente a la tribuna.
Por Edgar Degas, c1874

El Hipódromo

Monterrey tuvo en donde ahora (1946) están los edificios de la vidriera, un gran hipódromo que medía 300 varas de largo (251.40 metros) por 250 varas (209.40 metros) de ancho. Permitía cómodamente a 1,500 espectadores en sus barreras y tribunas, teniendo también departamentos para oficinas y gente de servicio. Su forma era paralelográmica y contaba también con caballerizas, kiosco, pista y servicios de restaurante y cantina, ocupando un área total de 600 varas (503 metros) por cada lado de terreno.
Este hipódromo fue construido por el Club Atlético Monterrey e inaugurado el 4 de julio de 1895 con un programa de eventos deportivos teniendo como base principal algunas sonadas carreras de caballos.
El hipódromo estuvo en uso hasta 1910 pero durante el período revolucionario del maderismo y del carrancismo, desapareció. En el hipódromo se celebraron diversas clases de deportes, pues aparte de las carreras de caballos a que estaba destinado, sirvió también para juegos de baseball, fútbol, carreras de bicicletas, de automóviles y en general para todos los deportes conocidos en ese tiempo. En ocasiones se organizaron grandes carreras de caballos, con apuestas, en las que figuraban famosos equinos de Coahuila, Tamaulipas, San Luís Potosí y otros estados de la república, no faltando los de la capital de México y algunos norteamericanos. Entre los caballos de carrera neoleoneses que muchos se distinguieron, figuró principalmente uno llamado “El Rey Dormido”, propiedad de un señor de apellido Álvarez. 

Obras para un nuevo hipódromo en Santa Catarina
(suspendidas)


Actualización, 24 de Julio del 2012.
*1 En el semario Zig-Zag, del año 1913, aparece la siguiente fotografía.
Al pie de la foto, leemos lo siguiente:
Aspecto de las Tribunas del Hipódromo Monterrey en la fiesta Hípico-Deportiva (Fot. Sandoval).



miércoles, 9 de noviembre de 2011

Imágenes de Monterrey, en la colección digitalizada de la Southern Methodist University en Dallas. Segunda parte.

En esta segunda parte incluyo la liga y un breve comentario a las vistas estereoscópicas; pero antes quiero hacer una corta explicación sobre el sistema y sobre los autores o editores en particular de estas vistas.

El sistema estereoscópico

La fotografía estereoscópica tradicional, consiste en crear la ilusión de tercera dimensión a partir de un par de imágenes en dos dimensiones, ésto es, el llamado estereograma. La forma más sencilla de mejorar la percepción de la profundidad en el cerebro, es proveyendo a los ojos de un visor con dos imágenes diferentes, representando cada una de ellas, dos perspectivas del mismo objeto, con una mínima desviación con una equivalencia exacta a la perspectiva que tienen ambos ojos en la natural visión binocular.
Fuente: Wikipedia. Estereoscopia.


Estereoscopio
Siglo XIX

Los autores
Alberto Fahrenberg:

“…Lo anterior no significa que no hubiera fotografía exterior, sino que no era común. Durante la década de 1860 la región fue retratada repetidamente y sus imágenes vendidas como vistas. Tenemos referencias de que los fotógrafos Alberto Fahrenberg y Cayetano Izquierdo tomaron fotografías de la ciudad de Monterrey y sus alrededores, imágenes que incluso llegaron a distribuirse en los Estados Unidos de América en el formato de Carta de Visita. Ambos fotógrafos llegaron a ofrecer también, “vistas estereoscópicas de lo más notable de Monterrey y sus cercanías…”

En Octubre de 1863, anunciándose a sí mismo como “Alberto Fahrenberg”, apareció como fotógrafo en Monterrey, la capital del estado de Nuevo León, en México. Ofrecía en sus servicios vistas estereoscópicas y estereográficas de Monterrey. En Enero 1 de 1865,  anunció la apertura de su estudio de retratos en el número 94 de la calle de Doctor Mier, donde ponía a disposición de su clientela, ambrotipos al precio de dos pesos. Por veinticinco pesos, uno podría comprar una fotografía “pintada e iluminada”. Las vistas de Fahrenberg de Monterrey, tanto estereográficas como en formato de Carta de Visita, obtuvieron una amplia distribución en México y en los Estados Unidos. En abril de1869, el “Humphrey’s Journal” agradecía a… “Alberto Fahrenberg, un suscriptor durante siete años, residente en Monterrey México, por una gran cantidad de maravillosas vistas estereoscópicas tomadas  dentro y en los alrededores de Monterrey, de las cuales uno puede darse una idea de la tan “celebre ciudad”. Tenemos muchas vistas de las de las calles y de los edificios públicos; de montañas y valles; de grandes operaciones mineras, y numerosas vistas de población heterogénea”.
Fahrenberg señalaba, que éstas eran algunas de las primeras estereografías que él producía. Existe evidencia de que Fahrenberg pudieras haber sido también fotógrafo en la ciudad de Mérida, Yucatán en México, durante cierto período.

Keystone View Company:

La Keystone View Company fue la mayor distribuidora de imágenes estereográficas y estuvo localizada en Meadvilla, Pennslvania. De 1892 a 1963, la Keystone produjo y distribuyó estereovistas tanto educacionales, como cómicas/sentimentales, y aparatos estereoscópicos. Para 1905, era la compañía de productos estereográficos más grande del mundo.

* Iglesia, Monterrey. (Antigua capilla de la Purísima). Alberto Fahrenberg, Artista y Fotógrafo . Fecha. 1868. Vista de la primitiva capilla. Aún no se aprecia el trazo de la placita De la Llave (Purísima). La puerta principal obstruida por un conjunto de ramas. Una solitaria figura de una fantasmagórica mujer de negro se acerca al templo por uno de sus accesos laterales.

* Hotel de San Fernando, Monterrey, México. Alberto Fahrenberg, Artista y Fotógrafo. Fecha 1868. Toma del interesante edificio de arquitectura “criolla” con influencia de Nueva Orleáns, el único que existió en la ciudad, y que desafortunadamente desapareció en un incendio en 1879. Sede del actual Hotel Colonial y punto obligado durante muchas décadas de arribo y salida de carruajes y diligencias. La plaza Hidalgo pasaría desapercibida a no ser por la presencia de un triste farol. En los bajos del edificio, se aprecia ya un negocio establecido, una sombrerería.

* Vista posterior del Palacio Municipal, Monterrey, México. Alberto Fahrenberg, Artista y Fotógrafo. Fecha 1868. De entre las sorprendentes imágenes de la colección, creo que ésta se lleva las palmas. Fahrenberg, a diferencia de los innumerables fotógrafos que lo plasmaron en sus tomas, tuvo la ocurrencia de captar la parte posterior del palacio y con ello nos  ha regalado una verdadera joya documental para la posteridad. El remate de la crestería en la parte posterior, no sólo resulta interesante por su elaboración, sino incluso denota  aún cierta tosquedad que se habrían de refinar más adelante. Aparecen las miserables carpas de lo que debió haber sido en aquellos años el mercadillo de la plaza Hidalgo. Una casona que ocupaba el predio del actual edificio del Casino se aprecia al fondo de la imagen. La pendiente central en la calle empedrada nos recuerda la forma primitiva que tenían las avenidas para conducir toda clase de residuos, tanto líquidos como sólidos. Una imagen que vale la pena escudriñar a detalle.

* Cerro de la Silla, Monterrey, México. Alberto Fahrenberg, Artista y Fotógrafo. Fecha 1868. Procesando un poco la imagen se alcanzan a percibir algunas cosas interesantes: La torre de la Casa del Mirador, no hace mucho habitada por Juárez. Las grandes parcelas al pie del cerro del Obispado. Lo que sería la avenida Padre Mier, llegando ya hasta las faldas de la loma.

* Campo de Batalla, mirando a Monterrey. Por Singley, B. L. para la Keystone View Company. c. 1900. Habían transcurrido cincuenta años de la Batalla de Monterrey y es probable que a algunos norteamericanos, el nombre de la ciudad aún les evocara recuerdos de notas épicas que habían tenido gran difusión en la prensa norteamericana de algunos años atrás. Llaman la atención los cañones tirados en derredor de la Loma y que según parece, permanecieron ahí abandonados por lo menos otras tres décadas. 

* Campo Santa (sic) Panteón de Monterrey. Alberto Fahrenberg, Artista y Fotógrafo. Fecha 1868. La foto desde la loma hacia los viejos panteones (hoy escuela Venustiano Carranza), hubiera sido aún más interesante a no ser por la distancia y las limitaciones de la técnica fotográfica en esa época.

* Casa Municipal (Palacio) Monterrey. Alberto Fahrenberg, Artista y Fotógrafo. Fecha 1868. Vista de frente del antiguo Palacio Municipal. Se aprecian rastros del mercado que se instalaba en los bajos del palacio. Salvo una silueta borrosa, ni un alma está presente sobre la desolada plaza Zaragoza. El mobiliario urbano de la época; sofás de sillar y lámparas de petróleo.

* Ruinas del Palacio del Obispo. Destruido por el general Taylor en 1846. Monterrey, México. En realidad el general Worth al mando de Taylor tomó el Palacio con sus tropas y solo contribuyó a dañarlo más de lo que ya estaba, pero para efecto de ventas entre el público americano conocer el sitio de la épica batalla debe de haber resultado muy atractivo. Sobre los dinteles de las puertas del edificio parecen apreciarse las leyendas “Cuarto de Batalla” y “Comandancia”.

Imágenes de Monterrey, en la colección digitalizada de la Southern Methodist University en Dallas. Primera parte.

Extraordinarias imágenes de Monterrey aparecen por cortesía de la SMU, dentro de sus colecciones digitales. Aunque no representan en sí un gran número, después de algunos años de estar revisando fotos antiguas de la ciudad, me da la impresión de que éstas en particular han tenido poca difusión, o son de plano desconocidas en nuestro medio.

Como las cuestiones de derechos de reproducción son en este caso muy claras, no pondré las gráficas en el cuerpo de la entrada, sin embargo; eso no me impide hacer una breve descripción sobre las mismas y poner la liga directa por si alguien quisiera conocer a detalle las imágenes en cuestión. Para tal efecto he dividido la entrada en dos partes: imágenes fotográficas, que pudieran ser postales, tarjetas de “visita”, o algún otro tipo de reproducción, e imágenes estereoscópicas, que como explico más adelante, fueron realizadas para ser observadas en el sistema creado a propósito.

Quiero añadir que resulta una gran ventaja que hayan acompañado a las imágenes de un “Zoom” digital, que siempre ayuda a escudriñar los detalles que en ocasiones pasan inadvertidos en las impresiones físicas de estos documentos.


Imágenes fotográficas

* Grupo de personas reunidas en la casa de baños del Topo Chico. Por Thomas J. Cockrell, 1890-1895. Probablemente de todo el grupo, es la única fotografía que había visto previamente. Me llamaron la atención en particular: la aparente mezcla de clases sociales entre la concurrencia, si nos hemos de guiar por sus atuendos, el interesantísimo reloj de sol sobre la cumbrera del techo de los baños, y la condición un tanto modesta y hasta primitiva de las instalaciones, que ya desde esa época era señalada en algunas crónicas de viajeros extranjeros que hicieron uso de los baños.

* Paisaje en el Topo Chico, México. Por Thomas J. Cockrell, 1890-1895. La toma no resulta muy esclarecedora, sin embargo sirve para darse cuenta de lo virgen que resultaba en aquel entonces el área que rodeaba a los baños termales.

* Hombre con corbata de moño (Monterrey). Por Alberto Fahrenberg, c.1860. Desafortunadamente la “tarjeta de visita” no viene acompañada del nombre del personaje, sin embargo, tanto por la autoría del retrato como por su fecha, resulta una imagen muy interesante.

* Basílica Lateranense, Iglesia del Roble. A. Lagrange y Hermano, C. 1885-1890. La presencia mayoritariamente masculina en los exteriores del templo, parece confirmar lo que señalan algunos historiadores, cuando antes de la existencia del anticlericalismo oficial, los templos y sus ceremonias eran atendidos primordialmente por mujeres. Al fondo aparece la histórica “Botica del Carmen”, que en 1917 fue adquirida por Felipe de Jesús Benavides Guerra, y en donde, desde esa modesta esquina, arrancará el emporio farmacéutico que lleva aún su apellido. Un acercamiento a la entonces llamada calle de Santa Lucía (hoy 15 de Mayo), nos recuerda de las condiciones primitivas del equipamiento urbano de la época (calles sin pavimentar, tranvías de mulitas, banquetas irregulares de piedra laja, faroles de aceite, toscos sofás de sillar etc.). Desconozco porque en las descripciones de aquel entones, a la basílica se le denomina como “Lateranense”.

* Calle del comercio (Monterrey). A. Lagrange y Hermano. c. 1885-1890. Una toma excepcional de la antigua calle del Comercio, hoy Morelos, desde Zaragoza hacia al Poniente. Al margen de explorar más a detalle con el Zoom digital, vale la pena mencionar el estado de la calle: Aún no arribaban las técnicas de pavimentación: ni adoquines, ni macadamizado. Salvo el solitario poste que encauza el cableado hacia la oficina del Telégrafo del Ferrocarril Nacional Mexicano, aún no existe la maraña de cables e instalaciones que caracterizaran el panorama urbano a principios del siglo XX. El jaspeado del material, en el recubrimiento de la construcción a la izquierda inmediata, me resultó particularmente interesante.

* Colegio Civil. A. Lagrange y Hermano. c. 1885-1890. Aparece un Colegio Civil a medias, con las pilastras incompletas en la segunda planta, y las basas de una columnata que más tarde fueron retiradas. De nuevo; calles sin pavimentar, y un intento de arborización bastante modesto. Ni siquiera pasan aún las vías del tranvía de mulitas frente al colegio. Interesante descubrir un páramo desolado al norte de la calle del colegio.

* Monterrey, México. Cerro de la silla. Waite, C. B. (Charles Burlingame) .1907. Tal vez lo más interesante, de la muy conocida escena desde el obispado, sea recorrer con el acercamiento la configuración urbana de la zona: La torre del mirador, la zona de la Purísima con su capilla, los huertos al pie del cerro, el cauce irregular del Santa Catarina, etc.

* Costado del Palacio Municipal. A. Lagrange y Hermano. c. 1885-1890. Cuando vi esta fotografía, comprendí porqué en algunas descripciones antiguas, el pequeño templo de San Francisco era elogiado con tanto entusiasmo. Es verdad que sus dimensiones y ornamentación eran notablemente modestas, pero me da la impresión de que su emplazamiento, al fondo de la calle principal, le otorgaba un cierto aire de dignidad al conjunto. Si a eso le aunamos las valiosas obras que se dice contenía en su interior, el asunto pareciera quedar aún más claro.  La bruma matinal, los edificios, los personajes, en la calle, incluso el farol esquinero, todo contribuye a lo singular del conjunto. El predio que llegaría a ocupar años más tarde el Condominio Acero, era ocupado por un modesto negocio que anunciaba actividades en “Real State and Live Stock”.

* Costado del Parián. A. Lagrange y Hermano. c.1885-1890. La imagen parece captada, si no me equivoco, desde la calle de Bolívar, (hoy Padre Mier), teniendo al fondo la aún estrecha calle del Roble (hoy Juárez). El Parián aparece aún incompleto. Llaman la atención los tres pisos del “Hotel de Leader”, con unos tímpanos ornamentados de forma muy peculiar. Al fondo, por lo que debió de ser la calle del Comercio, apenas se alcanza a distinguir el negocio “La Constancia”, la fábrica de cerillos de Pedro P. Quintanilla. Huacales, frutas, modestas carpas y desde luego interesantes personajes, da por resultado una escena bastante animada.

* Plaza de Zaragoza. A. Lagrange y Hermano. c. 1885-1890. Una toma habitual, captada desde lo alto de Catedral.

* Plaza Hidalgo, Monterrey. Waite, C. B. (Charles Burlingame) 1904. Una imagen de Waite bastante conocida. El acercamiento en este caso, permite explorar los detalles de la plaza.

* Teatro y calle de ídem. A. Lagrange y Hermano. c. 1885-1890. Toma de la actual calle de Escobedo, desde Matamoros hacia el sur. Por la posición del sol, se puede especular que se trata de las últimas horas del atardecer. Con la escasez de peatones en la escena podemos suponer también, que fuera algún fin de semana con poca actividad. Sólo de la cantina “El Fénix” surge un nutrido grupo de parroquianos para inmortalizarse en la toma.

c. 1896-1913. Parece tratarse de otra toma más desde el Obispado, hasta que uno repara en los detalles al pie de a loma. Curioso ver los plantíos y lo modesto de las chozas, en donde más tarde se asentarían las familias con las fincas más opulentas de la ciudad.

viernes, 4 de noviembre de 2011

El gallo del polvorín

La historia que transcribo me llamó la atención, tanto por la dosis de ingenuidad de su narrativa, que en detrimento de la memoria de la víctima termina ensalzando a un gallo como personaje principal del percance, como por el impacto que debió de tener el evento en el Monterrey provinciano de principios del siglo XX.

La explosión del polvorín

A las once y diez minutos del día 18 de septiembre de 1908, la ciudad de Monterrey sufrió una sacudida trepidante que se reflejó en un considerable espacio de terreno, afectando principalmente la zona comercial más antigua y notable; pues la mayoría de las casas mercantiles de las calles de Hidalgo, Morelos, Padre Mier, Zaragoza y hasta el Palacio de Gobierno del Estado, registraron multitud de quebraduras en las vidrieras de sus escaparates y ventanas.

Sincronizada con la sacudida, se escuchó una horrenda detonación como apenas pudieron hacerlo mil cañones de grueso calibre disparando al mismo tiempo, y en seguida de todo eso, una inmensa cantidad de tierra pulverizada y piedras chicas y grandes empezaron a caer invadiendo calles, plazas y azoteas, con la consiguiente alarma y el tremendo susto de las gentes; no sin que dejaran de resultar muchos descalabrados.

La cosa no era para menos. Un polvorín de propiedad de la Casa Sanford y Cía., situado al sur de la ciudad, cerca del predio que ocupa la “Ladrillera Monterrey”, al poniente de ésta, y que por aquél entonces estaba despoblado, había hecho explosión teniendo una gran cantidad de dinamita, cantidad que según rumores no confirmados, ascendía a sesenta toneladas.

Casa Sanford, oficinas de la empresa en la calle de Padre Mier
Sea lo que fuere, al investigarse el caso, se vino a probar que en el lugar donde estaba el polvorín había quedado un grandísimo boquete en la tierra; que el carrero José García, su carro y su mula desaparecieron sin dejar más rastro que unos pequeños trozos del rabo y de las orejas del animal, y que una casita situada como a ciento cincuenta metros distante del polvorín, en la que vivían el guardián y su esposa, quedó barrida; por fortuna, sin daño personal para sus moradores porque en los momentos de la explosión no estaban ahí.

La causa exacta del siniestro pertenece al misterio, pero se infiere que el carrero José García, encargado del movimiento de los explosivos; ya se porque cometiera la imprudencia de fumar en lugar tan peligroso, porque se le cayera alguna caja con fulminantes o porque chocara una con otra, provocó la catástrofe, pagando con su vida cualquiera imprevisión que hubiere tenido.

A pesar de lo espantoso del caso, hubo un incidente chusco que se apoderó de la curiosidad popular por lo raro y extraño, rayano en lo increíble, tanto, que bien merece figurar entre las más absurdas cosas que difunde Ripley, y aún las aventaja.

Ello fue, que un gallo perteneciente al guardián del polvorín y que con sus gallinas andaba en la zona de la explosión, fuera el único ser que quedara con vida después de haber estado en el centro del siniestro, sólo que el pobre animalito quedó sin una sola pluma en su maltrecho cuerpo. De sus compañeras las gallinas nada quedó, y era de ver la chusca figura que presentaba aquel pobre animalito en cueros vivos; aseguran algunas personas que vieron al gallo de referencia, cantando como si tal cosa.

Es de aceptar como cierta esta versión, pues el ovíparo ese, pasó a ocupar el puesto en la inmortalidad, con el remoquete de “El Gallo del Polvorín”, pues recibió los honores de que le compusieran y cantaran “corridos” y hasta se asegura que la gaya, docta y filosófica pluma de nuestro gran pensador Lic. Don Alfonso Reyes le dedicara un folleto alusivo perpetuando su recuerdo, sin perjuicio de que el pobrecito gallo haya corrido la triste suerte de terminar sus días en alguna vulgar cazuela, después de recorrer gloriosa  triunfalmente tan espantable sucesos, como fue la explosión del polvorín, aquí someramente relatada.



Fuente: Álbum de aniversario de la fundación de Monterrey, N.L.
1596-1496.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Las antiguas Morismas Regiomontanas.

Se señala el año de 1762 como el último de una fiesta con mucha similitud a las famosas celebraciones de Moros y Cristianos en todo el mundo de habla hispana, y que tenía como sede al Monterrey de los tiempos de la colonia.
La descripción la he tomado de un artículo sin firma de autor, editado en una publicación  para celebrar el aniversario 350º de la fundación de la ciudad el año de 1946;  detalla algunos datos muy interesantes sobre el desaparecido evento, que nos remiten en gran medida a las aún perdurables celebraciones de la Morisma de Bracho en Zacatecas, las cuales por cierto, serían más recientes (c.1830), que esta arcaica celebración regiomontana, perdida por completo en las tinieblas del tiempo.


Fiestas del GRAN TURCO

"...Esta curiosa fiesta estuvo efectuándose durante muchos años en España y sus colonias, desde la época de la conquista, hasta mediados del siglo XVII, en que empezó su decadencia.
Consistía en una procesión que se verificaba por las calles de los pueblos, en la que intervenían moros y cristianos; para ellos se organizaban dos bandos: El de los moros, encabezados por el "Gran Turco" a quien seguía la morisma, y el de los cristianos, encabezados por el emblema de la Cruz.
El "Gran Turco" estaba representado por un individuo lujosamente ataviado al estilo moro con fez turbante (gorro hecho de tiras de tela enrolladas en la cabeza) y albornoz (capa grande con capucha), con arreos de montar muy vistosos. El individuo que hacía de "Gran Turco", recorría las calles montando un hermoso caballo, y le seguían sus moros lanzando alaridos y disparando cohetes y tiros. Los cristianos seguían al "Gran Turco" y sus moros, lanzándoles injurias, y hasta piedras, acabando la procesión por simular que el "Gran Turco" y sus moros salían derrotados y muy contritamente entraban a la iglesia para convertirse y ser bautizados.
Estas fiestas eran muy costosas y en algunas ocasiones acabaron en verdaderos zafarranchos entre cristianos y moros, con muertos y heridos de verdad.
Aquí en Monterrey, una de las últimas fiestas del "Gran Turco", tuvo lugar el año de 1762, tanto porque fue un año de pobreza, como porque ninguno de los vecinos quería tomar el papel de "Gran Turco" en atención al alto costo de las vestimentas, a los gastos que demandaba su misión de varios días y a las injurias y vejaciones que era obligatorio recibir. Sin embargo puede tenerse como seguro, que las fiesta de referencia son de las que ayudaron al fomento mercantil en la zona principal de la ciudad como ya se ha dicho en reseñas anteriores..."

Fuente: Álbum de aniversario de la fundación de Monterrey, N.L.
1596-1496.

lunes, 31 de octubre de 2011

Gaseosas regiomontanas, 1946.

Recuerdo algunas marcas locales como Grapette o Bimbo que aún existían en los setentas y que desaparecieron con el tiempo. Otros negocios como Casa Guajardo, fabricante de la PEP, Doble Cola, Hit y Barrilitos, fueron absorbidas por grandes empresas refresqueras.
Esta guía comercial de 1946, publicada con motivo del 350 aniversario de la fundación de Monterrey, daba cuenta de algunas de las marcas existentes en esa época.

* Fábrica de aguas gaseosas "La Nacional" fundada el 15 de abril de 1931 por don Humberto Jasso, produce refrescos de frutas y sus marcas más sobresalientes son "Sport", "Cliper" y  "Regia". Está ubicada en las calles Treviño y Álvarez, teniendo una magnífica planta embotelladora. Su mercado es nacional.
La Nacional

* "Embotelladora Monterrey", S.A., ubicada por las calles de Juan Méndez y Aramberri, fue fundada el año de 1914 con el nombre de "Aguas Gaseosas y Minerales Monterrey" por don Juan Calvillo. Esta empresa trabaja con las máquinas más modernas en el ramo de aguas gaseosas y el 10 de agosto de 1939 organizó la razón social nombrada al principio, quedando asociados los hijos de don Juan, señores Juan Calvillo Jr. y José Mario Calvillo. Produce la acreditadas marcas "Peña Blanca", "Zazá", "Orange Fizz", "Monterrey Club", "Ginger Ale" pálido seco, "Delaware Punch", "Sun Sport" y variados refrescos de frutas.
Los ya mencionados hijos de don Juan Calvillo abrieron en diciembre de 1942 una nueva planta con el nombre de "Bebidas Carbonatadas Calvillo, S. de R.L." situada por Guerrero e Isaac Garza, planta que dedicaron exclusivamente a embotellar la "Pepsi Cola" con muy modernas máquinas que están a la vista del público. Los productos mencionados se distribuyen en toda la República Mexicana.

Embotelladora Monterrey



* "Gaseosas Sello Rojo S de R.L." fundada en abril de 1945 por los señores José Inés Rodríguez y José Martinez Treviño. Produce gaseosas de todos sabores y embotella la marca "Popo". Distribuye para la ciudad y para el estado de Tamaulipas. Situada en la avenida Madero Ote. 2118.

* "Gaseosas California". Esta empresa fue fundada por don Epitacio Cantú Tijerina el 19 de junio de 1943. Está situada en Avenida Colón, Ote. 1958 y embotella en su magnífica planta los acreditados refrescos "California" refrescos "Cold Drop" y aguas gaseosas en general. Distribuye en la ciudad, en los estados de Coahuila y Tamaulipas.

Gaseosas California

* "Gaseosas Nuevo León S. de R.L." fundada por don Emiliano Lozano el 1º de Abril de 1942, situada en Vicente Suárez, Nte 731. Produce aguas Minerales y gaseosas de frutas.

Gaseosas "Nuevo León"

Otros anuncios publicitarios de gaseosas
Refresco PEP
Gaseosas "La Reynera"



Los Montañeses del Alamo-Peña Blanca(comercial/jingle)
Del usuario de youtube: elbribon
publicado: Publicado el 19 abr. 2017

sábado, 29 de octubre de 2011

La Talabartería de Antonio Treviño e Hijos.

Todavía hacia mediados de los años setenta, recuerdo haber acudido a este negocio que se encontraba ubicado en la Avenida Juárez en el número 451 para reparar unos balones de fútbol de mi escuela, que por aquellos años aún se fabricaban con paneles de cuero. Desconozco en que años desapareció, pero evidentemente fue una de las casas comerciales regiomontanas más prominentes en la primera mitad del siglo XX, considerando lo fundamental que resultaban, para una sociedad eminentemente rural, todos los accesorios para las faenas del campo que se fabricaban en este negocio. 

Pude rescatar también, un par cartas enviadas a mi bisabuelo en el año de 1928, de donde extraigo los vistosos sellos que ostentaban en su correspondencia por aquellos años.




Agrego también, el anuncio con que se publicitaban en la guía comercial de 1922.

Antonio Treviño e Hijos:

Interior del negocio.
"...Nuestra fotografía muestra la Talabartería de dichos señores, en donde se fabrican collares, guarniciones finas y corrientes del país y del extranjero, sillas de montar de todas clases, y todo lo concerniente a su ramo.
Los materiales que ocupan para su construcción son directamente pedidos a Europa y Estados Unidos. La magnífica presentación, el acabado perfecto y la gran durabilidad que tienen sus productos, los hacen ser solicitados en todos los Estados de la República. Esta casa presenta en las grandes exhibiciones comerciales sus trabajos, siendo admirados y muy estimados por los conocedores del ramo. Sus grandes talleres están atendidos por 32 empleados y 3 agentes viajeros, siendo los propietarios del edificio donde están instalados, poseyendo además varias casas y terrenos. Cuenta con una bien montada maquinaria especial para estos trabajos, la cual está movida por electricidad. Sus propietarios que son personas de grandes conocimientos comerciales y a la vez bastante cultos, hablan el español, inglés, alemán, francés e italiano. Siendo esta casa la de mayor consideración y cuantía en una de las ciudades del norte de la República. Dirección Benito Juárez 65 A. Teléfono 1948 y Apartado 158..."

Personal y maquinaria.

Anuncio del año 1946

miércoles, 26 de octubre de 2011

Cuerería "El Sabino"

No muy lejos de donde estuvo localizado en 1846 el legendario Fortín de "Las Tenerías" durante la batalla de Monterrey, podíamos encontrar justo en esa zona a la Cuerería "El Sabino" hacia los años veintes del siglo pasado. Eso parece indicar, que la industria dedicada al tratamiento de pieles, fue durante muchos años la característica de la zona hasta bien entrado el siglo XX.
Como se aprecia en la fotografía antigua, el emblemático Sabino que crece a un lado del galpón, se debe de haber nutrido con las mismas acequias que alimentaban las necesidades de la curtiduría de la empresa.
La ubicación dada por Google maps, nos permite hacer una comparación aproximada entre su ubicación original y las condiciones actuales de la zona, en donde por cierto se desarrolla por estas fechas un conjunto de modernos departamentos. Tengo entendido que es también ahí mismo, en donde gracias a un grupo de entusiastas historiadores, se piensa construir un monumento a la memoria de la batalla dada en ese mismo fortín por tropas y voluntarios locales, durante la invasión nortamericana de 1846. Para más información sobre el tema se puede checar el muy completo Blog de "La Batalla de Monterrey".

Comparativo aproximado de la zona.

"El Sabino".

"...El Sr. Guillermo Guerra, es el propietario de este establecimiento comercial situado en la calle de Washington número 137 en Monterrey, N.L., en donde se dedica a la exportación de cueros, de ixtle, y de cerda, lana, nuez, piloncillo, cera de abeja, y demás prodcutos nacionales. Habla el inglés y el español. Es propietario de varias fincas ubicadas en Montemorelos y Monterrey, así como de varios terrenos y una finca rústica con extensión de veinte hectáreas sembradas de 8,000 naranjos. La casa cuenta con 25 operarios, 8 empleados y 7 agentes viajeros. Fue establecida en 1893, teléfono 645. Apartado 71..."


Personal administrativo y oficinas
Mapa de la zona en 1930
La flecha roja marca la posición aproximada de La Cuerería
La línea amarilla marca el futuro trazo de la avenida Félix U. Gómez

lunes, 24 de octubre de 2011

Las antiguas fábricas de Cigarros de Hoja.

Como tantas otras pequeñas empresas que fueron desplazadas con el correr de los años por los consorcios apoyados por importantes inversionistas, la fabricación artesanal de Cigarros de Hoja terminaría por desaparecer con la llegada de las grandes firmas tabacaleras hacia mediados de los años treintas.
En los párrafos e imágenes que aparecen en esta entrada, correspondientes a 1922, se puede apreciar la época que podemos suponer de mayor auge en este oficio perdido.
Llamó mi atención en particular, que estas empresas tuvieran una presencia tan importante en el pueblo de Linares, en donde figuran tres de los cuatro negocios que aparecen en la publicidad.
Marcas locales como los "Fifies", "La Violeta", "Matizados" o "Republicanos", nos hablan de toda una gama de productos que desaparecieron sin dejar mayores rastros y que valen la pena recordar, así sea de forma muy breve.

Rafael Rodríguez.- Linares, N.L.
"...Entre las fábricas de Cigarros de Hoja, establecidas en la simpática ciudad de Linares, N.L. figura en primera línea la que lleva por nombre "La Alianza" y que se halla situada en la 2a de Oriente y 3a Sur.

El Sr. Rodríguez, estableció su fábrica en 1919 y por su espíritu emprendedor y su gran conocimiento mercantil, ha llevado al pináculo de la fama, los acreditados cigarros de hoja, que con el nombre de "Fifies" circulan en todo el comercio de la población y los que son elaborados por más de 300 operarios, y que son generalmente conocidos dentro y fuera del país, por el magnífico material que se emplea para la confección de los mismos.

Posee además una magnífica Hacienda a 2 kilómetros al norte de Linares.

El señor Rodríguez tiene 22 oficinas de elaboración en diferentes lugares de la ciudad para abastecer la gran demanda de cigarros "Fifies", y cuya marca tenemos el gusto de hacer su reproducción.
En una de las fotografías que publicamos aparece la magnífica Hacienda del Sr. Rodríguez, situada a 2 kilómetros de Linares..."

A. Perales y C. Marroquín S. Linares N.L.- Linares, N.L.
"...En el año de de 1904, el señor don Antonio Perales y su esposa la señora Catalina Marroquín de Perales, establecieron la importante fábrica de Cigarros de Hoja en la 6a de Oriente y 2a sur de Linares, N.L. 

El edificio de la fábrica y dos terrenos más son de su propiedad, teniendo empleados a más de 62 operarios en sus grandes departamentos montados con 3 máquinas para la elaboración de los acreditados y solicitados cigarros "La Violeta", especialidad de esta casa, Recibe constantemente grandes remisiones de tabaco en hoja tanto de los Estados Unidos, como de los estados de la república, productores de esta planta. Como nota simpática tenemos que hacer resaltar al inteligente joven Anselmo Perales, único vástago de este matrimonio, el cual promete ser más tarde un digno sucesor de las virtudes y espíritu comercial de sus padres. El apartado es el número 2. Linares, N.L..."

Antonio Morales e Hijos. Linares, N.L.
"LA BOHEMIA"

"...Este es el nombre de la importante Fábrica de Cigarros de Hoja, que le han dado justa y merecida fama a sus propietarios, los Señores A. Morales e Hijos. Fue establecida desde 1914 en la 5a de Oriente y 5a Sur en Linares, N.L. Tiene magnífica maquinaria movida por electricidad y gasolina, y maquinaria especial para picar tabaco y tallar hoja. Tiene un personal de más de doscientos operarios, siete empleados y cinco agentes viajeros. 

El Sr. Antonio Morales es un perfecto caballero que ha sabido colocarse en un lugar prominente por su tesón y honradez. Es propietario de dos casas y dos haciendas, "Las Trincheras" y "La Fuente" en Villagrán, Tamaulipas, que tienen 2,500 hectáreas de terreno, con una buena casa habitación y madera exportable de mezquite en gran cantidad. Su apartado 30.
Cualquier pedido que se haga a esta fábrica, es atendido en el acto. Solicitamos correspondencia con casas comerciales..."

"La Liberal", Monterrey, N.L. 
"...Esta importante fábrica de cigarros de hoja fue fundada el año de 1902 por el señor José R. Puente, estableciendo su negocio en la calle 15 de Mayo número 162. Apartado 265, teléfono 355.

Por la elaboración de sus excelente cigarros "Matizados", "Republicanos", y "Democráticos", es harto conocido en la República.
El personal de operarios y empleados es de 60 personas. Tiene agencias en México y Ciudad Juárez..."


lunes, 19 de septiembre de 2011

La colección fotográfica de Abel Briquet, imágenes de México a finales del siglo XIX.

Agradable sorpresa me llevé al toparme con algunas fotografías de México en los archivos en línea de la colección de documentos latinoamericanos "Nettie Lee Benson" de la Universidad de Texas.
Aunque las escenas no fueron captadas por su autor el fotógrafo francés Abel Briquet en la región noreste del país, siguen siendo muy interesantes para darnos una leve idea de las condiciones en que se vivía en el México de finales del siglo XIX.

 Por cuestiones de derechos de autor no es posible reproducirlas aquí, pero pongo una liga hacia las páginas de la colección. Vale la pena señalar que se presentan digitalizadas en dimensiones considerables, lo que siempre hace posible apreciar mejor los detalles.



sábado, 10 de septiembre de 2011

Cinco documentos, un espejo distante.

Es difícil al leer viejos documentos, no encontrarse con ciertos paralelismos o similitudes entre las situaciones vividas en tiempos pasados, particularmente durante el siglo XIX,  y algunas disyuntivas que se nos presentan en nuestra actual sociedad.
He seleccionado cinco circulares oficiales que me parecieron interesantes en este sentido.

1
* La primera es una circular enviada por el gobierno del departamento de Nuevo León, el 30 de Marzo de 1855, que en sus partes medulares advierte:
"...la ley ha prohibido que ejerzan la medicina individuos que no están autorizados competentemente, esto es, examinados y aprobados en la facultad, (esto) ha sido con el saludable fin de evitar que los curanderos y empíricos causen la muerte de los enfermos como no podía hacerlo la misma enfermedad..."
Y más adelante el señalamiento va contra las "medicinas":
"...y que no expendan medicinas mas que los Farmacéuticos autorizados por el mismo Consejo, según la lista que de uno y otros se publicó..." y continua, "...y así mismo a los curanderos que, abusando del candor de los pueblos y de la situación de los pacientes, no tienen escrúpulo en aplicar remedios siempre aventurados, cuando no dañosos, como que carecen de los conocimientos que forman al médico..."
Después de leer el aviso, uno puede suponer que la lucha contra los charlatanes de la medicina y contra los primeros "productos milagro" debe de tener ya, un largo trecho recorrido.

2
* El segundo es un decreto enviado desde el Ministerio de Guerra y Marina. En lo que supongo sería un ambiente de extrema urgencia previo a la invasión Norteamericana, se abren los permisos para la adquisición de todo tipo de armas. Me pareció que al leerle repasaba algunas de las peticiones que se han hecho, ante la ola de violencia vivida actualmente.
Transcribo el primer artículo:
"...Art. 1. Se permite la libre introducción, por cualquier punto de la República, y la venta franca en toda ella, de fusiles, carabinas, sables, cañones de bronce y de hierro con sus cureñas, y en general toda especie de armas y proyectiles de guerra, sin pagar derecho alguno de importación..."
El decreto está firmado por nadie más que el mismísimo Juan Nepomuceno Almonte, entonces Secretario de Guerra y Marina. La duda que me queda es de dónde podrían importar armas en Agosto de 1846, con los únicos proveedores posibles cruzando ya la frontera, y alistándose para la invasión.

3
* La tercera  es una circular correspondiente al año de 1855, y está encaminada a la regulación de los naipes utilizados en los juegos de azar de aquel entonces:
"...Habiendo celebrado en esta Capital el Sr.Tesorero general..." empieza y prosigue "...una contrata con un fabricante de naipes para surtir a los fielatos y crear por este medio una nueva renta que aumente el erario del Estado; y siendo evidente que la introducción clandestina de este efecto causaría un gravísimo perjuicio al mismo erario..." y remata "...que tanto las autoridades de los pueblos, como los Administradores de las rentas estancadas, vigilen escrupulosamente que no se expendan otros naipes, que los procedentes de la fabrica indicadas..."
Se hace patente desde tiempos tan remotos, la necesidad de la autoridad por agenciarse ingresos para el erario, supongo que lícitos, en un negocio tan redituable como los juegos de azar, así sea de forma tan modesta como el control de los naipes. Agosto de 1855.

4
* En el cuarto documento, también una circular, el sabor de la ilegalidad, el contrabando y la evasión fiscal, ya asoman de forma incipiente frente al Estado recaudador y vigilante.
"...El Sr. Gobernador sabe de una manera positiva que muchos habitantes del Estado, aprovechándose del trastorno público, y en vez de presentarse a contribuir con sus bienes y personas, como buenos mexicanos, a derrocar la tiranía que ha oprimido a la Nación, no han hecho otra cosa que dedicarse al comercio clandestino de efectos extranjeros: sabe quienes han hecho este tráfico prohibido los puntos de donde los han traído, en qué cantidades, derroteros que han seguido y pueblos a donde los han introducido; fácil le sería mandar hacer un cateo general, recoger todas las mercancías, cuya legítima procedencia no pudiera justificarse y darlas por decomiso..."
Y continúa la autoridad en el texto dando pruebas de magnanimidad, permitiendo que se declaren los bienes en cuestión dentro de cierto límite de tiempo, y que se paguen las alcabalas correspondientes. A fin de cuentas..."de lo perdido lo que aparezca", y más en 1855, cuando las gravísimas circunstancias vividas en todo el país, no permitían que los gobiernos de los estados estuvieran enfrentando a sus gobernados, o menos aún, perdiendo sus muy necesarias rentas.

5
* La quinta y última circular habla sobre las órdenes emitidas desde el gobierno del estado de Nuevo León, para la protección de los caminos que conducen a las Ferias del Saltillo y Monterrey, dada la ruinosa situación que puede resultar del daño generado al comercio en ambas festividades, tanto por la abundancia de partidas de los entonces denominados "indios bárbaros", como por la presencia de ladrones comunes. El año es 1853.
"...Convencido de que la seguridad de los caminos y la eficaz protección al comercio son dos condiciones sin las cuales quedarían nulificadas las ferias de esta Ciudad y del Saltillo con incalculable perjuicio de estos Estados que en ambos mercados se surten de las cosas más necesarias para el transcurso del año cambiando sus producciones y objetos de comercio..." y continua "...Como resultado de tales medidas, está ya cubierto por la Comandancia general de San Luís, el camino de aquella ciudad hasta San Salvador, y por parte de este gobierno y del de Coahuila los demás que del interior y de tierra adentro conducen al Saltillo y Monterrey..." y señala, "...pueden pues, contar los concurrentes a las ferias con la protección y seguridad debidas, tanto respecto de indios, como de ladrones..."
El establecimiento de retenes y otras medidas de control, hacían ya su aparición en una sociedad que empezaba a ser interdependiente desde el punto de vista comercial, y que resultaba gravemente afectada por el azote de la inseguridad. La última imagen para vernos reflejados en un espejo distante.

Documento 1

Documento 2
Documento 3

Documento 4

Documento 5

(Oprimir los documentos para verlos en grande)

domingo, 3 de julio de 2011

Silla de fabricación regional, siglo XIX.

Esta silla fue recuperada hace aproximadamente 30 ó 40 años, por algunos parientes que recorrían una casa que fue abandonada por la familia desde los años de 1930-1935, y ubicada en el municipio de Lampazos, Nuevo León. Menciono lo anterior porque eso me permite suponer que la silla habría sido construida hacia finales del siglo XIX, tomando en cuenta su burda terminación y las características de su ensamblaje. He visto algunas facturas de comerciantes de Lampazos y ya para principios del siglo XX, se manejaban muebles convencionales de línea (v.gr.Austriacos)

En el primer par de imágenes aparece la silla mencionada por el frente y la parte posterior. No soy ni lejanamente un experto en la materia, pero la silla es muy ligera, y alguien me sugirió en alguna ocasión, que pudiera estar fabricada con madera de Sabino. El asiento es de cuero, desconozco de que animal, pero está en muy buenas condiciones a pesar de que presenta viejos cortes y mucho desgaste por el uso. A pesar de lo primitivo del tallado y corte de la madera, llama la atención el hecho de que se hayan dado el tiempo para ornamentar un poco las tablas del respaldo.
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En las siguientes fotos se aprecian dos acercamientos al ya mencionado asiento. Aquí lo más notable, es el perfecto estado en que siguen manteniendo los amarres hechos por la parte inferior, con el mismo material del asiento. Lo poco ordenado de su disposición, no le han quitado nada de solidez al peculiar atado de piel.
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Por último, aparecen dos imágenes con detalles de los ensambles. Como se puede apreciar, las uniones se hacían con una especie de taquetes rústicos. Da la impresión de que no se usó pegamento en ninguna parte de la silla, y dudo que hubiera manera de conseguir resistol blanco en esos años.
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El único libro que recuerdo tratando el tema del mobiliario regional, es el de "Muebles y utensilios de la región noreste" por el profesor Fernando Garza Quiroz, publicado por la UANL en 1990.

viernes, 1 de julio de 2011

Carta de Daniel Harvey Hill, Saltillo, noviembre de 1846.

Hace tiempo me encontré esta carta de Daniel Harvey Hill uno de los norteamericanos que estuvo presente en la Batalla de Monterrey el año de 1846. Hombre educado, cuñado del legendario general confederado Stonewall Jackson, da sus impresiones en esta carta a William Latta, sobre los recientes acontecimientos sucedidos en el campo de batalla.

Daniel Harvey Hill
 De Daniel Harvey Hill para William Latta
Saltillo, México, 19 de Noviembre de 1846.
Carta autógrafa de 4 páginas.
Saltillo, México.
Noviembre 18 de 1846.

Querido amigo:

Tuve la intención de escribirte hace algún tiempo, pero descuidé el hacerlo por mera indolencia. Estoy ahora decidido a corregir mi negligencia, aunque estoy titiritando de frío y con los dedos tan entumidos, que difícilmente sostienen la pluma. No te voy a inquietar con detalles de las batallas, considerando que sin duda las habrás tenido “ad nauseam” en todos los periódicos. Sin embargo, no vacilo en asegurarte, que por mucho que hayas leído sobre las operaciones alrededor de Monterrey,  no habrás visto tan sólo una palabra que te diga la verdad. Todas las declaraciones que han sido publicadas, tanto oficiales como privadas, son vergonzosamente inexactas, y de todas ellas, la más incorrecta sea posiblemente el reporte del mismísimo General Taylor. Y no es que el viejo y honesto oficial pretenda ser parcial, pero la escala de las operaciones fue tan extensa, que era imposible para él, hacer una inspección personal de cada cosa, y por lo tanto, tuvo que confiarse a las declaraciones interesadas de otros. 

Mis fantasías juveniles en lo que respecta al campo de batalla, han sido tristemente alteradas a últimas fechas. Siempre me imaginé a mi mismo en una extensa planicie, cubierta de combatientes en coloridos uniformes, con pendones ondeantes, música tocando, brillantes armaduras refulgiendo bajo los rayos del sol, etc., muy por el contrario; tuvimos que vadear profundas corrientes, subir altas montañas y realizar cargas contra baterías fortificadas, sin ningún otra melodía, que el concierto de cañonazos, y sin ninguna otra bandera, que nuestra ropa rasgada flotando contra el viento. Y luego, tras que ganamos la batalla, tuvimos que permanecer recostados junto a los muertos y moribundos, en la humedad y el frío, sin ningún alimento, fuego o cobertor. Durante los cuatro días del asedio, y a pesar de que nuestra división se enfrascó en la lucha con constancia y empeño, obtuvimos tan sólo una ración por día, y he escuchado de algunos que comieron tan sólo unos elotes verdes obtenidos de los campos de cultivo de los mexicanos, esto durante los días más intensos de actividad.

Y después vienen los autoelogios, las mentiras que son contadas para demeritar a tal personaje y exaltar a algún otro, las triquiñuelas miserables y las intrigas para ganar notoriedad en los periódicos. Existían algunos corresponsales en nuestro campamento, y puedo decir, que ni siquiera un autócrata Ruso pudo tener un grupo más leal y afectuoso de aduladores, que el de estos despreciables escritorzuelos.

Los envíos del corresponsal del “Picayune”, han sido copiados en nueve de cada diez periódicos de la Unión, y es fecha que el ingenio humano no ha podido inventar una capa más espesa de falsedades. Los escritorzuelos han exaltado la nobleza de hombres que han salido huyendo de los cañones mexicanos, como bestias frente a un látigo. Sin embargo creo que todos admiten, que nuestra división ha visto acción intensa, y esto con pérdidas muy leves. Pero renuentes a que la Academia Militar se vea elevada en la estimación de la gente, con motivo del buen juicio en que se condujeron nuestras operaciones, han hecho esfuerzos denodados para que se le adjudique todo el crédito a Worth.

La verdadera razón del éxito de Worth, y del fracaso de Taylor, fue que el “Señor W” prácticamente sólo tuvo tropas regulares, mientras el “señor T” se quedó solamente con un montón de cobardes e ignorantes voluntarios.

En los últimos días hemos anexado otro gran Departamento al territorio previamente conquistado, la capital de Coahuila ha caído sin disparar un tiro. Hace tres días, la división de Worth, con una fuerza de setecientos hombres, ingresó a esta ciudad de quince mil habitantes. Nunca se ha organizado una expedición de forma más improvisada o tonta que ésta. Saltillo está a sesenta millas de Monterrey, y el camino para llegar a la primera, pasa por uno de los desfiladeros más estrechos y complicados en el mundo.

El General Taylor nos acompañó con una escolta de doscientos dragones, aunque no conocía ni una sola milla de este camino, y sin tener conocimiento de si debía o no, combatir a un gigantesco ejército a su entrada. Tan pronto como ingresamos, nos encontramos con cinco mil hombres en las calles y en la Plaza, suficientes en número, como para habernos hecho regresar a escobazos.

La división de Worth siempre ha sido seleccionada para desempeñar todo aquello que tenga algún grado de dificultad, sea laborioso o peligroso para realizar, teniendo como consecuencia, que se ha ido debilitando como nieve que se derrite bajo los rayos del sol. Hace apenas dos meses, contaba entre sus filas con mil cien elementos, teniendo en la actualidad… ¡sólo setecientos! , encontrándose sus huesos desparramados desde Puerto Isabel hasta Saltillo. Una brigada de esta división (la brigada a la cual pertenezco), con tan sólo una fuerza de quinientos, hemos permanecido acampando en Cerralvo a tan sólo sesenta millas de un enemigo con doce mil elementos. Nos acostamos todas las noches esperando ser despertados por los llamados del clarín de guerra, o por nuestros cobrizos vecinos.

En este momento desconocemos en donde está Santa Anna, algunos creen que está en San Luís, otros en el camino a Monclova, y otros más muy cerca de nosotros. El General Taylor regresa a Monterrey mañana. Sobre lo que haya decidido hacer, eso nadie lo sabe, pero todos están convencidos de que se peleará otra batalla desesperada y que cuando esto suceda,  el peso recaerá sobre nuestra División. Y que si esto sucede pronto, tendremos que hacer de todo.

 Honestamente creo que nuestros setecientos hombres pueden derrotar a otros tantos mexicanos a campo abierto, y que no podrían avanzar sobre nosotros salvo que la diferencia fuera de uno a diez, sin embargo tal posibilidad estando bajo las órdenes de un liderazgo como el que ejerce Santa Anna, es un hecho a considerar como preocupante. ¿Pudo existir una mayor torpeza que liberar al enemigo jurado para dirigir a las muchedumbres armadas de México?

Muchos oficiales creen que el destino de nuestra división se encuentra sellado, y que pocos, muy pocos podrán ver de nuevo la tierra que los vió nacer, ni siquiera los más optimistas creen que la mitad logré algún día volver a cruzar el Río Grande en el camino de regreso. Como ejemplo de la alta mortandad, de la compañía original que salimos de Old Point, tres fueron muertos en batalla, tres murieron de enfermedad, varios han sido heridos, y siete u ocho se encuentran totalmente quebrantados de su salud y estado físico.

Y esto reflexionando que, aproximadamente dentro de diez días, tropas vendrán de Monterrey; que será cuando el general Worth espere de nuevo ser lanzado en un avance por anticipado. Apenas estarán los sobrevivientes de nuestra pequeña División pisando territorio de los Estados Unidos, cuando comenzarán a ser atacados por “Mister Black”, el honorable señor “M Black” y otros mentirosos sinvergüenzas, tildándolos de “inservibles, afeminados e ineficientes”. ¡Verdaderamente tenemos un futuro brillante frente a nosotros!

Sin embargo no estoy insatisfecho, y por lo que he podido escuchar de nuestro hogar, podría ser tan feliz aquí, como allá en los Estados Unidos. Pero es que rara vez recibo una carta, creo que he recibido si acaso tres de las dos Carolinas desde que llegué a México. Me gustaría haberte hecho un recuento de los modales y costumbres de esta gente, pero me di cuenta que desperdicié mis papeles en  asuntos sin valor. Las mujeres son más inteligentes que los hombres, son francas y de buen corazón, pero generalmente impuras. Algunas de ellas, son la cosa más hermosa que yo haya visto jamás. Los hombres, con muy pocas excepciones, son desconfiados, celosos, cobardes, malvados, afeminados y despreciables. Le estaremos haciendo un servicio a la humanidad, matando tantos como nos sea posible

Dile a “Mister Ross”, que no he sabido nada de él, y que de hecho de nadie más en Carolina del Sur, desde hace casi tres meses. Escríbeme pronto, dirigiéndote a la División del General Worth en Saltillo. Tu carta probablemente me llegué hasta que alcancemos San Luís Potosí. No permitas que los niños me olviden. Me gustaría poder verlos de nuevo. Dile a la “Señora Latta” que espero que le recuerde a mis buenos amigos, que los “Dones” aún no me han despojado de mi “cuero cabelludo”.

Mis saludos cordiales para todos aquellos que recurren a nuestra amistad para preguntar sobre mí.

Atentamente

D H Hill.

*Carta fechada en Saltillo, México. Noviembre 19 de 1846 y dirigida a Wm Latta Esqr, en Yorkville, Carolina del Sur.


 Para conocer más sobre la guerra México-Norteamericana en nuestra ciudad, consultar el Blog "La Batalla de Monterrey".de Pedro de Ampudia.