sábado, 29 de marzo de 2014

Breves notas regiomontanas y un test de los municipios de Nuevo León

* Entrada dedicada a Fermín Tellez, deseándole una rápida y completa recuperación. 


Comienzo con una breve nota, publicada por el Diario del Hogar de Septiembre 4 de 1909, que nos hace recordar la dimensión trágica que tuvo la inundación de 1909 para Monterrey:
“…San Antonio, Texas, Septiembre 2.- inmensas hogueras funerarias arden en Monterrey, obedeciendo las órdenes federales de las autoridades sanitarias. Se queman los cadáveres de las víctimas de la inundación. Según los despachos que se han recibido aquí, se han encontrado mil quinientos cadáveres y se dice que el número de muertos sube a dos mil.
En un sólo lugar se encontraron cien cadáveres…”



El Siglo Diez y Nueve con fecha del 8 de agosto de 1888, reseñaba uno más de los múltiples permisos que se expidieron para utilizar las aguas del canalón como paseo de lanchas.
“….Piraguas.- Varias se botarán al agua el día 8 del próximo septiembre en el ojo de agua de Monterrey con el objeto de que recorran aquel canal…”
Probablemente expedido en estas fechas a favor de un regiomontano de nombre José Ma. Elizondo, se sumaba a una petición anterior realizada con fecha de 1882, hecha por él mismo, en sociedad con Agustín Sánchez Arriaga, para instalar un paseo con lanchas o esquijas (sic).
A esta petición, agrego dos más que pueden ser consultadas en el Archivo Histórico de Monterrey:
En  1930, Policarpo Elizondo solicitaba permiso desde las calles de Zaragoza y Allende hasta las compuertas que existen en la calle de diego de Montemayor, con objeto de establecer paseos en lanchas y juegos ó de partes similares.
O la de 1940, en donde la solicitud reza de la siguiente manera:
   "...Se dio cuenta con una solicitud presentada por el Sr. Carlos Uribe, en virtud de la cual solicita la concesión para el arrendamiento de un terreno propiedad del Municipio, situado a las márgenes del Canalón que atraviesa el Centro de la Ciudad, arrendamiento que solicita el interesado desde el lugar en que termina la Alberca "Monterrey", hasta el cruzamiento con la calle D. de Montemayor, ofreciendo instalar lanchas de remos, neverías, merendero salón de billar, biblioteca infantil..."
Como se ve, muchos años antes del actual paseo Santa Lucía, y en repetidas ocasiones, existieron proyectos para explotar turísticamente la zona.



 Esta nota apareció en El Nacional, con fecha del 4 de Febrero de 1891:
“…Un soldado de Fernando VII.- José Blas Hernández, es el nombre de un pobre mendigo originario de San Luis Potosí, y que desde hace algún tiempo vive de la caridad pública en Monterrey.
Hernández nació el año de 1785 y sirvió por espacio de 8 años en el ejército del Rey Fernando VII y luego en las tropas del libertador.
Disfruta de magnífica salud, buen oído y excelente vista, y actualmente habita por el barrio de Las Tenerías en dicha ciudad…”



Para finalizar, transcribo una noticia del diario El Popular, con fecha del 21 de Febrero de 1898:
“…Importante aprehensión.- El infame autor de violaciones en niñas menores de edad, que tantos crímenes ha consumado en Monterrey, sin que hubiera podido caer en manos de la policía, acaba de ser aprehendido en aquella ciudad, en la Plaza de Zaragoza, el domingo último cuando se paseaba tranquilamente oyendo la serenata.
Cuando fue capturado enmudeció y se puso densamente pálido.
¡Que lo castiguen! …”

Fuentes:


Test de los municipios de Nuevo León.

 quiz de municipios

Oprime la imagen o el texto para probar un test de memoria de los cincuenta y un municipios de Nuevo León.

Tiempo límite de ocho minutos.

sábado, 22 de marzo de 2014

El bombardero fantasma

Tengo que decir antes de entrar en materia, que la presente historia la escuché de voz de mi padre hace muchos años. Aunque me parecía francamente improbable el desarrollo de los hechos, sabía que mi padre no era proclive a fantasear en lo más mínimo y que la precisión de los datos que aportaba, hacían poco plausible que estuviera mezclando información por algún tipo de confusión en sus recuerdos.

El evento en cuestión había sucedido el año de 1943 y se relacionaba con un accidente que involucraba a un bombardero de la fuerza aérea norteamericana, nación que se encontraba entonces en plena guerra. 

A pesar de las grandes facilidades que hay en internet para encontrar información sobre temas de accidentes aéreos que involucran a naves militares de vecino país del norte; durante cinco años desde el comienzo de este blog, trate de ubicar datos del incidente para incorporarlos como una entrada, pero me resultó imposible localizar el más mínimo dato sobre el suceso.

Fue sólo a raíz de una nueva búsqueda efectuada en días recientes en que todo quedó perfectamente aclarado y la historia se me presentó tal como fue narrada por mi padre hace tiempo.

El hallazgo logré hacerlo en una entrada muy reciente (28/2/2014) del blog history.net, dentro de un conjunto de pequeñas narraciones de aviación intitulado Historias asombrosas pero verdaderas.



Un Liberador se “libera”.

Fue un avión de los conocidos como Liberador Exprés C-87Consolidado, la versión de carga del mítico B-24, el que despegó una madrugada del día 9 de Febrero de 1943 desde la base aérea de West Palm Beach en Florida, en ruta hacia las Islas Azores en mitad del océano atlántico y con destino final en el Norte de África.

Desde el inicio del viaje la tripulación niveló el Liberador Exprés a 9000 pies, sin embargo, y al parecer por detalles técnicos de la nave, el piloto apenas pudo mantener con grandes esfuerzos dicha altura. Peor aún, el elevador y los alerones empezaron a vibrar violentamente transmitiendo este movimiento a la columna de controles y a los pedales del timón. Con todas estas circunstancias y dado que el avión se encontraba a tan sólo 90 millas al este de Florida, el piloto inició la maniobra de regreso. Mientras esto sucedía, la tripulación se daba a la tarea de aligerar el peso del aparato arrojando la carga y el equipaje por las compuertas.

Para el momento en que se ubicaban volando tierra adentro y a tan sólo 10 millas al este de Miami, el C-87 se volvió tan incontrolable, que el piloto se vio precisado a ordenar a la tripulación y pasajeros que saltaran del aparato, siguiéndolos él inmediatamente, no sin antes haber encendido el piloto automático de la nave que dejaba a la deriva

Se puede suponer que el piloto no tuvo suficiente control sobre el aparato para dirigirlo mar adentro, en vez de abandonarla sobre áreas de la costa de Florida que están densamente pobladas.

Más tarde la Guardia Costera junto con algunos botes de civiles, pudieron rescatar a seis sobrevivientes de los ocho que saltaron, sin que de los otros dos se lograra encontrar ningún rastro.

Mientras tanto el C-87 habiéndose librado de otras 1500 libras de carga viva, elevó su pesado cuerpo de aluminio hacia arriba logrando ganar de nuevo altitud, y se enfiló por sí mismo hacia la dirección oeste, siempre bajo el control de su piloto automático. Ya sea que las vibraciones continuaran o se detuvieran, parece que fue un asunto que no modificó el derrotero del aeroplano.

Más o menos 4 y media horas después y tras haber atravesado todo el Golfo de México, el Liberador seguía volando de forma autónoma, tras haber recorrido 1300 millas (2093 kilómetros) y aparecer sobrevolando la localidad de Zaragoza, en el Estado de Nuevo León en el noreste de México.

Durante otro par de horas el aparato describió pesados círculos sobre el pequeño poblado nuevoleonés, hasta que finalmente, y posiblemente a falta de combustible, terminó por estrellarse en una de las montañas* adyacentes a esta población. 



* Mi padre ubicaba el accidente en el pico de Peña Nevada, en los límites entre Zaragoza Nuevo León y Miquihuana Tamaulipas.


viernes, 14 de marzo de 2014

Dr. Arthur F. Torrance, Parte No 2.

El auto en que viajaban el Dr. Torrance y su esposa en las cercanías de Monterrey

El accidente:

No tengo la nota original que sin duda publicaron los diarios locales hacia principios de Noviembre del año de 1941, pero imagino que pudo haber sido algo más o menos así:

“…En días recientes, en viaje de bodas hacia el interior de nuestro país, el afamado científico norteamericano Dr. Arthur F. Torrance y su esposa la Sra. Ada Loveland de Torrance, sufrieron un accidente en las cercanías de Monterrey mientras transitaban por la carretera de Nuevo Laredo con destino a nuestra ciudad. A consecuencia de éste desafortunado suceso, la señora Torrance que aparentemente se encontraba al volante del vehículo, sufrió un traumatismo en el cráneo al golpearse con el retrovisor del mismo, siendo trasladada a un hospital de la localidad en donde horas más tarde perdió la vida…”
“…su afligido esposo se encuentra haciendo los trámites de ley para darle inmediata sepultura…”

Hasta aquí la hipotética nota que sin duda se publicaría por esas fechas –por lo menos en la prensa regiomontana- y que estaría consignando el trágico incidente en donde el afamado doctor, aventurero y científico reaparecía en los medios, aunque en esta ocasión por razones estrictamente personales y desafortunadas.

La acusación:

El artículo que transcribo, tomado del diario The Niagara Falls Gazette con fecha de lunes 17 de Noviembre de 1941, me parece bastante representativo del alud de notas que se publicarán en el extranjero.  Las circunstancias en que se provoca el accidente y muerte de la Sra. Torrance, harán que se genere en la autoridad local una serie de sospechas, que desencadenarán más tarde una sucesión de acontecimientos que tendrán como epicentro a la ciudad de Monterrey:

Levantan cargos contra un Americano por la muerte de su millonaria esposa mientras hacían su viaje de Luna de Miel.

"...La Policía mexicana cree que la Sra.Torrance fue golpeada de muerte con la botella de un termo.
Monterrey, Mexico (AP),. Arthur Torrance ha sido detenido el día de hoy en la penitenciaría de Monterrey, bajo cargos de asesinato, en relación a la muerte de de su millonaria esposa de 67 años de edad, la recién fallecida Ada Loveland de Kalamazoo, Michigan.
El jefe de la policía estatal Ernesto Ballí, ha dicho que cree que la Sra.Torrance fue golpeada mortalmente con la botella de un termo.
Torrance, que ha sido trasladado desde el hotel en donde fue interrogado de forma intermitente desde la fatal interrupción del viaje de luna de miel de la pareja hacia el interior de México hace diez días, ha mantenido su alegato de inocencia.
En México no existe la pena de muerte. La pena más usual por asesinato, consisten en 10 a 20 años de cárcel.

El Dr. Torrance con su defensor el Lic. Santiago Roel

El detenido de 54 años ha declarado que la Sra.Torrance sufrió una lesión de consecuencias fatales en el accidente automovilístico cuando se golpeó contra el espejo retrovisor tratando de evitar un choque contra un toro que deambulaba sobre la carretera, viaje en el que el susodicho, planeaba adelantar algunos estudios que realiza sobre las enfermedades tropicales.
La policía tiene planes de exhumar el cuerpo de la Sra.Torrance el día de mañana en busca de marcas de agujas hipodérmicas, en vista de que la fallecida había enviado cartas a su casa diciendo que Torrance le estaba suministrando drogas.
"No encontrarán marcas de inyecciones en ella" ha dicho Torrance, y agregó "Ella tan sólo había estado tomando quinina para prevenir la malaria".
Se han encontrado fragmentos de vidrio en donde fue localizado el coche accidentado de Torrance, y más tarde en las cenizas de una hoguera en donde un niño vendedor de periódicos, Carmen (sic) Marín Alvarado de 12 años, dijo haber visto a Torrance encender un fuego quemando el objeto utilizado en el crimen, aunque la cubierta de la botella no pudo ser localizada.
Las botellas de termo -Vacuum bottles en el original- son sumamente raras en México, lo que hace en opinión de la policía, poco probable que este peculiar objeto hubiera pasado desapercibido para cualquiera que lo viese.

El Dr. Torrance arrodillado, recrea frente a las autoridades judiciales la forma en que sostuvo a su esposa tras el percance. A la izquierda aparece el jefe de la policía de Nuevo León, Ernesto Ballí, a su lado Evaristo D. García asistente del mismo.
En la parte superior un termo de Bakelita típico de la época.

Evaristo D. García, asistente del jefe de la policía, ha dicho que recuerda que Torrance le mencionó hace algunos días que la cubierta externa del termo era de material plástico y no metálica. García dijo también que algunos comerciantes le comentaron que esa clase de plásticos -¿baquelita?- eran susceptibles de ser quemados si se les calentaba lo suficiente.
Con base en esto el investigador expresó su convicción de que el fuego avivado con periódicos, que dice haber visto el niño vendedor de diarios sobre el lecho seco del río Santa Catarina, muy cerca del centro de la ciudad, destruyó la cubierta plástica del termo, ennegreciendo los restos localizados de cristales rotos…”

El caso se complica:

Y por si los problemas no fueran suficientes para el doctor, aparece en escena el testimonio de una mujer a quien el inculpado había estado cortejando con promesas de matrimonio: Miss Vera Bowyer de Honolulu.  
La señorita Bowyer, de 28 años de edad, hija de prominentes familias de Hawái, había salido de su lugar natal con destino a la ciudad de San Francisco, en donde ya se encontraba instalada para un encuentro previamente pactado con Torrance. Es durante su estancia en esta ciudad Californiana, en donde recibe un comprometedor telegrama desde  Monterrey, en donde el desventurado científico le suplicaba no “adelantar juicios” sobre su comprometida situación.

Miss. Vera Bowyer de Honolulu

Otro asunto que enreda más las cosas es la inhumación del cadáver de la Sra. Torrance en el panteón del Carmen, en presencia de un representante de un hijo de la fallecida. Aparentemente el hijo de la dama en cuestión, el prominente abogado californiano Richard Loveland,  guardaba ya sospechas sobre las intenciones de Torrance, y es él quien solicita a las autoridades mexicanas la detención del mismo.  El hecho de que la difunta fuera  trece años mayor que su esposo, y que hubiera poseído una herencia considerable obtenida al enviudar de un rico ejecutivo de la industria papelera, parece que contribuían a redoblar las dudas que recaían sobre el acusado.

El abogado Richard Loveland


Condena, liberación exprés y final:

No encontré datos sobre los resultados de la autopsia, sin embargo es un hecho que el juez del caso, el licenciado Jesús B. Santos de la tercera sala penal, lo encuentra culpable de asesinato de su esposa y expide sentencia.
La condena no debe de haber sido particularmente extensa, pues para el mes de Marzo de 1942 nuestro buen doctor ya se encontraba en plena libertad tras pagar una fianza de $1,000 pesos, y lograr que la “dura sentencia” se revirtiera del cargo de asesinato, al de muerte imprudencial.

La muerte sorprenderá a Arthur F. Torrance en casa de unos amigos en California el 12 de Diciembre de 1944, mientras se enfrentaba no sólo a la persecución judicial emprendida por el hijo de su fallecida esposa, sino a nuevos cargos referentes a un supuesto “fraude postal”.

Un resumen muy preliminar:

Quedan muchas lagunas en la información que he podido obtener en internet sobre las actividades del Dr. Arthur F. Torrance, pero sin duda alguna la figura del científico, así como los acontecimientos y personajes que giran alrededor de sus peculiares andanzas, valen la pena de ser indagados a mayor profundidad.


El desenlace en Monterrey ha sido en realidad un pretexto para escudriñar en la vida de un ser humano que al margen de cualquier juicio de valor sobre sus actividades profesionales y personales, y del azar geográfico que lo colocó como protagonista un escándalo en nuestras tierras, llevó una vida a todas luces llena de interés y colorido. 


jueves, 13 de marzo de 2014

Dr. Arthur F. Torrance, Parte No 1.

Lo que más me llamó la atención del Dr. Torrance no fue tanto el desafortunado desenlace de sus correrías personales y el sensacionalismo con el que la prensa de la época cubrió el incidente de su debacle personal, sino más bien su abultada hoja de servicios como investigador médico, científico y autor de cierto éxito, todo esto enmarcado por una vida que se caracterizó por un buen número de glamorosas aventuras personales en los confines del mundo.

Vale la pena darle un repaso a sus andanzas ya muy probablemente olvidadas, y que sin embargo fueron motivo para procurarle un estatus temporal de celebridad frente a una prensa ávida por relatar las hazañas de los entonces osados exploradores de la ciencia de las primeras décadas del siglo veinte.

Por cierto, el hecho de que el último acto de estas andanzas novelescas se escenifique en tierras regiomontanas, hace que toda la historia sea doblemente interesante.

Orígenes y vida personal:

Arthur Torrance era originario de Blackpool, una conocida localidad costera al noroeste de Inglaterra, sus padres Herbert Torrance y Ann Muscat Cross,  emigran a Estados Unidos hacia el año de 1905, en donde más tarde su hijo se naturalizará y continuará sus estudios hasta graduarse en prestigiadas instituciones como la Universidad del Sur de California (1914) y la Universidad de Nueva York (1916), de las cuales recibirá sus certificados de estudios profesionales y doctorado respectivamente.

Arthur F. Torrance

Es el 18 de junio de 1914, en donde me encuentro con una entrada del registro civil de California consignando el casamiento de Arthur Frederic Torrance con la señorita Hazel May Brice. De este matrimonio no volveremos a encontrar mención alguna en fechas posteriores.

Más tarde en la década de los veinte, regresará a Inglaterra a obtener una especialización en la Escuela Londinense de Enfermedades Tropicales, estudios que más tarde marcarán la pauta para que en compañía de asociados y colaboradores, emprenda regularmente viajes a tierra lejanas y exóticas. Travesías que en no pocas ocasiones estarán  rodeadas de un aura de misterio y aventura, o por lo menos así parecerá, si nos dejamos llevar por el entusiasmo que causaron estas notas en la prensa en aquella época.

Intereses científicos :

Deduzco entonces por los artículos publicados en aquellos años, que éstas misiones científicas estuvieron principalmente orientadas a investigar padecimientos tales como la enfermedad africana del sueño, transmitida por la mítica mosca Tse-tsé, insecto que durante muchos años alcanzó proporciones de “bicho estelar” en el cine y novelas de aquella época[i].

También encontré como objeto de sus intereses profesionales a la legendaria y temida lepra, enfermedad bíblica de gran carga simbólica, al igual que el síndrome de la elefantiasis, padecimiento de las extremidades inferiores que según entendemos es muy frecuente en zonas cálidas o tropicales y que produce deformaciones impresionantes entre quienes la sufren.

Para empezar a trazar una breve semblanza de las correrías del afamado doctor, cito un fragmento de un artículo aparecido el 8 de Julio de 1928 en el diario The Pittsburgh Press:

“… El Dr. Arthur Torrance, antropólogo y especialista en enfermedades tropicales y miembro de la Real Sociedad de Inglaterra, se encuentra actualmente en Nueva York organizando una expedición que partirá en otoño para probar que el origen del “primer ser humano”, puede ser localizado entre una de las tribus del desierto al norte del Lago Chad. Una de esas tribus que él descubrió mientras estudiaba la enfermedad africana del sueño…”

Luego prosigue la nota haciendo un apunte sobre las divergencias en las visiones teóricas que sobre el origen del hombre sostenía el Dr. Torrance con alguno de sus colegas. Como vemos al polifacético doctor no le faltaban temas de estudio para sus inquietudes científicas, que como podemos constatar, podían saltar sin mayor problema de la antropología a la medicina científica pasando por la botánica y la zoología.

La ciencia como aventura

 Aventuras:

Hay muchas notas dispersas por los diarios de la época en donde se consigna el periplo de Torrance por algunas partes de África.  Una nota que me parece particularmente interesante es la aparecida el año de 1931, la transcribo tal cual apareció en el Lewinston Daily Sun del 28 de abril del mismo año:

“… Nueva York, 28 de Abril (AP)  Se cree que el Doctor Arthur F. Torrance, investigador médico, explorador y reconocido autor,  se ha ahogado cerca de Buta (hoy Burundi), en el Congo Belga, según avisos recibidos hoy aquí por algunos de sus amigos.
El Dr. Torrance, junto con otros cuatro médicos de este país y de Inglaterra, partieron con destino a África en Octubre pasado, en búsqueda de investigar una supuesta tribu con “doble sexo”, así como las causas de la enfermedad del sueño (mosca tse tse). Se hicieron acompañar por más de 150 nativos en su viaje…”

Pero en caso de que la enfermedad del sueño, las teóricas tribus “hermafroditas”  y el supuesto ahogamiento del médico-explorador no fueran ya de por sí noticias espectaculares para la prensa, resultará aún más sorprendente la nota que nos encontramos  tres meses después.

Publicado por The Pittsburgh Press, 15 de Julio de 1931:

“…Volando con destino a la costa Oeste, con el objetivo de tratar a una víctima de una extraña enfermedad tropical,  el que en alguna ocasión fuera médico de cabecera en la producción de la película Trader Horn[ii], se ha tomado una pausa de 10 minutos el día de ayer al arribar al aeropuerto Bettis Field.


Vestido en mangas de camisa en la mejor tradición del trópico, el Dr. Torrance no ha podido contener la risa al enterarse del rumor que le atribuía el hecho de haberse transportado junto con dos exóticos cocodrilos dentro del avión, en su viaje desde Nueva York.
“Son tan grandes que se comerían el avión entero”, y ya recomponiéndose y  con mayor seriedad agregó, “estas piezas arribarán después  y serán donados al Museo de la Universidad del Sur de California”.
El Dr. Torrance ha llegado recientemente de una expedición de carácter médico y científico en el Congo-Belga, lugar en donde se ha dedicado a estudiar los estragos a la salud que causa la mosca tse-tse.
Los temores por su seguridad se hicieron sentir en América hace unas cuantas semanas  cuando llegaron reportes diciendo que había desaparecido durante una fuerte tormenta tropical (Cloudburst, en el original[iii])
Al parecer el grupo de expedicionarios se dividió en dos partidas, y tanto él como quienes lo acompañaban, se libraron de la furia de la tempestad tropical. Sin embargo el resto del equipo, compuesto mayormente por cargadores nativos, fue arrasado por completo por la fuerza del fenómeno.
El Dr. Torrance ha sido compañero del Coronel T.E. Lawrence en Arabia -el celebérrimo Lawrrence de Arabia-, y fungió como capellán del ejército Británico durante la pasada Guerra Mundial. Ha escapado a la muerte en dos ocasiones cuando barcos en los que estuvo asignado fueron hundidos…”.

En la misma línea de aventuras, mezcla de guión cinematográfico y de relaciones con personajes legendarios, encontramos una nota publicada dos años después en un periódico de Brisbane Australia, The Queenslander, con fecha del 23 de Enero de 1933, el artículo se intitula “Un Doctor de Aventura”, y aunque bastante extensa, extraigo los párrafos que me han parecido más interesantes para ilustrar de forma más definitiva las peripecias que vivió Torrance, durante los que parecen ser los años más álgidos de su carrera profesional:

THE QUEENSLANDER, BRISBANE Enero 26 de 1933.
"...El  tradicional “Doctor de los Trópicos”, es un real pionero que abre nuevos senderos a través de las selvas y pantanos, convirtiéndolos en modernos caminos de civilización " más allá del punto en donde las naves hacen alto para emprender el retorno".
Un pionero y veterano de esta especie, es el Dr. Arthur Torrance, miembro de la Real Sociedad de Enfermedades Tropicales, cuya búsqueda de la cura y prevención de plagas y enfermedades le ha llevado a los más alejados confines del mundo incivilizado. Recientemente en el mes de Noviembre, ha zarpado desde Londres embarcándose en lo que vendría siendo la "décima expedición Torrance", en esta ocasión con destino a una colonia de leprosos ubicada en la selva montañosa de Nueva Guinea.
Se hace acompañar por un grupo de distinguidos médicos ingleses, entre quienes está Sir. Roger Leonard, quien fue nombrado caballero recientemente, por sus distinguidas investigaciones para combatir esta plaga en particular (lepra). Fue precisamente Sir. Roger, quien descubrió que la mejor cura para la lepra se encuentra colgando de un árbol, al alcance de la mano de quien padece esta enfermedad, el aceite de Chalmogra, elaborado con el fruto del mismo nombre.
Forma también parte de la expedición, la sobrina del Dr. Torrance, la señorita Muriel Holt de 20 años, encantadora rubia egresada de la Universidad de California, quien tiene estudios como enfermera del sistema público, y que se encuentra en camino a obtener un grado en medicina. Ella estuvo el invierno pasado acompañando al Dr.Torrance en Manchuria, a donde había acudido éste último a combatir una plaga de neumonía..."




"...La expedición a Nueva Guinea es patrocinada por la Universidad de California, a la cual se encuentra afiliado el Dr. Torrance, así como por la Real Sociedad de Medicina Tropical.
"Esperamos permanecer en aquellas tierras un años, pero no estamos seguros. Desde el punto de vista financiero, vamos con gastos muy reducidos. Sabemos muy bien como llegaremos, pero aún desconocemos como vamos a regresar. Ningún miembro del equipo recibirá ningún tipo de salario, y varios de nosotros estamos pagando nuestros propios gastos", señaló el Dr.Torrance cuando él y la señorita Holt, abandonaban Nueva York en Octubre, para unirse más tarde al resto del grupo en Londres..."
"...En su lucha contra esta plaga (la mosca tse-tse), ha realizado cinco viajes a África, del último de los cuales ha regresado en Julio de 1931, después de escabullirse en varias ocasiones por un margen muy estrecho de las garras de la muerte. En uno de estos viajes, fue víctima de la fiebre amarilla, y probablemente hubiera muerto, de no ser por los cuidados de un médico blanco, que lo llevo con rapidez a un hospital de base. Estando también en el Congo-Belga, su campamento fue totalmente destrozado por una manada de hipopótamos, que huían en estampida por el desbordamiento del río Shari.
"Si el desbordamiento ya era suficientemente malo, los hipopótamos resultaron aún peores", dijo el Dr. Torrance. "En su miedo natural la emprendieron destrozando con furia todo el campamento, destruyendo tiendas de campaña, autos y vehículos de carga, matando a cuatro de nuestros 125 cargadores. Muchos otros fueron heridos y el resto, junto con los camellos emprendieron la huida."
"Uno de los cargadores llegó a una villa cercana en su huida, y reportó desde ahí que todos nos habíamos ahogado. Este reporte tuvo gran circulación por los Estados Unidos antes de que fuéramos rescatados una semana después por una organización de ayuda. Pero mientras nuestras amistades lloraban acá por nuestras muertes, mis tres asistentes blancos y yo, no sufrimos más que por la momentánea falta de comida"
"...Es algo que irrita al Dr.Torrance, siempre está siendo reportado en casa como muerto. En Marzo pasado, una agencia de noticias Japonesa, envío un cable a los Estados Unidos que decía "El Dr.Torrance murió en Manchuria a causa de la plaga que vino a curar" Las tristes noticias fueron difundidas en la misma radio del barco que lo traía a casa. Su respuesta fue mandar un mensaje hacia San Francisco diciendo: "Por Favor, retengan todos los reportes que avisan sobre mi muerte, hasta no sean confirmados por mí mismo"..."
"...Gracias en gran medida al trabajo del Dr. Torrance, equipos médicos de todas partes del mundo, se han sentido motivados por los progresos realizados contra la enfermedad del sueño. Ahora existe un suero que puede ser inyectado en los hombres blancos antes de dirigirse a los países en donde existe la tse-tse, previniendo con ésto de forma absoluta la enfermedad. A través de la inoculación de millones de nativos Africanos, las muertes anuales a causa de este azote se han reducido de 3,000,000  que se producían hace 15 años, a aproximadamente 40,0000 que se registran actualmente.
Por esto el verano pasado el Club de Exploradores, al tiempo que removían su nombre de la lista de miembros fallecidos, le otorgaban la bandera de honor por logros sobresalientes de 1932, la misma bandera que fue entregada al Comandante Byrd, por su expedición de 1931 a la Pequeña América."

Publicaciones científicas y de ficción:

La siguiente nota relativa a Torrance, la encuentro dos años más tarde en una publicación de un periódico asiático,  The Straits Times de Malasia con fecha de 9 de Agosto de 1935[iv]. En ella se señalan algunas acusaciones hechas contra el doctor, por un supuesto plagio cometido en su novela Junglemania  en detrimento del connotado autor inglés Owen Rutter, quien en 1924 había publicado una obra intitulada Sepia, también conocida como Las frutas de la pasión,  y quien enumera en el mismo artículo las similitudes entre su trabajo y la de nuestro prolífico doctor.

En su introducción la nota dice:
  "...Un libro de viajes acerca de Malasia ha sido retirado de las estanterías en Londres por sus propios editores, después de que éstos descubrieron que guardaba sorprendentes coincidencias con una novela del reconocido autor inglés, Mr. Owen Rutter.
Su libro, "Junglemania", que ha sido un éxito de ventas en América, fue publicado en Londres en Septiembre. Todas las copias impresas en Inglaterra han sido ya retiradas de la venta..."

Y después el autor de Sepia hace una descripción más pormenorizada de las similitudes entre pasajes de su novela y la del Dr. Torrance.

No sé qué tan abundante haya sido la producción literaria del Doctor, sin embargo he encontrado que otro de sus libros, Tracking down the enemies of man (Rastreando a los enemigos del hombre), y que pudiera ser un publicación más de tipo científico que literario, si nos atenemos a su nombre, tuvo también un relativo éxito de ventas en su época.

Dos obras del Dr. Torrance

Pierdo la pista:

Según el informe periodístico Malayo de 1935, el doctor se encontraba listo para partir desde Londres hacia Abisinia en lo que supongo, pudiera ser algún otro viaje de exploración en su carrera científica, sin embargo me ha resultado difícil encontrar crónicas referentes a sus hazañas médicas o literarias en los años posteriores a esta nota.  Me pregunto si el retiro de su novela por acusaciones de plagio habrá afectado de forma definitiva su carrera profesional; es difícil determinarlo con la información que hasta ahora he localizado, sin embargo en el último tramo de su recorrido por el mundo, y que resultará a final de cuentas el que dará pie a “el incidente” que lo acercará a nosotros físicamente, nuestro personaje se verá envuelto en un último capítulo de sensacionalismo amarillista y por desgracia para él… también de tragedia.
  

  CONTINUARÁ...




[i] La novela “Winged Death”(1933) del célebre H.P. Lovecraft y Hazel Heald, lleva como tema protagónico a las moscas Tse tse y sus diversos géneros e infecciones. http://elespejogotico.blogspot.mx/2011/10/muerte-alada-hp-lovecraft-hazel-heald.html
[ii] La actriz principal de la película contrajo una extraña enfermedad en África, que arruinó su carrera de por vida. Su dolencia le fue diagnosticada por el Dr. Torrance, y fue la base para emprender una acción de demanda millonaria contra la MGM. Para leer una nota breve sobre este asunto, consultar: http://news.google.com/newspapers?nid=1955&dat=19350503&id=3ssxAAAAIBAJ&sjid=qOIFAAAAIBAJ&pg=2883,579724
[iii] El término “Cloudburst” en inglés, se utiliza para denominar a un tipo de tormenta o chaparrón de lluvia particularmente intenso que se acompaña de una bruma previa, generalmente durante las  mañanas.
[iv] Acusaciones de plagio al Dr. Torrance en su novela Junglemania, aparecidas en el periódico "The Straits Times" de Malasia, el 9 de Agosto de 1935. Página 18.

lunes, 10 de marzo de 2014

Imágenes regiomontanas No. 6

Reanudo una serie de entradas en las que he venido incluyendo algunas fotografías que me han parecido novedosas, vaya una disculpa si una o varias de éstas resultan ya conocidas.

Comienzo con algunas imágenes de antiguos clubes deportivos y recreativos.

En la primera aparece el antiguo Country Club, hoy colonia Contry en el sur de la ciudad. 
A la derecha de la imagen se aprecia la alberca del entonces club de golf, que a principios de los años sesenta aún permanecía en uso tras la desaparición del campo deportivo. 
Si no me falla la memoria, estuvo ubicada entre lo que son ahora las calles de Júpiter y Urano, a unos metros de la avenida Revolución. 
La foto debe haber sido captada en los años cincuentas, antes de que se fraccionara la zona.

La segunda imagen corresponde al "Balneario del 13", llamado así en honor al treceavo batallón de infantería que estuvo acuartelado en el campo militar durante algunos años. La primera postal viene fechada en los años treinta,  la segunda dice Parque Anáhuac, aunque supongo por los taludes que rodean al lago, pudiera ser el ahora llamado Lago Niños Héroes a espaldas de la biblioteca Rangel Frías de la UANL.

La fotografía viene marcada como: Tanque del Club Deportivo Sporting Club
Confieso que no tengo idea de que club se haya tratado, me atrevo a especular que pudiera haber sido uno que estuvo situado en los terrenos de la actual colonia Chepevera. Como quiera que sea, llama la atención que aún era usual practicar la natación en "tanques", ante la complicación de construir albercas adecuadamente equipadas.

Y para finalizar la serie de balnearios, incluyo estas dos postales con el llamado Club del Bosque, que en los años cuarenta estuvo ubicado dentro del Cañón de la Huasteca. Además de campo de turistas, se aprecia que estaba bien equipado con un balneario y restaurante. El bosque frondoso pasó a la historia cuando años más tarde empezó la extracción intensiva de aguas cañón adentro, ésto para proveer a los sistemas de la ciudad con el vital líquido.

Cambio radicalmente de temática, e incluyo esta fotografía con dos mujeres que posan a principios de los años cincuenta frente a una de las unidades de la la línea Monterrey-Laredo de autobuses de pasajeros.
El equipaje de los viajeros aún se colocaba sobre el techo y supongo que tanto lo estrecho de los interiores como la carencia de servicios sanitarios, hacían que cualquier trayecto resultara una pequeña aventura. Desconozco si la estación es la de Monterrey, pero guarda cierta similitud con alguna que conocí en mi infancia por el rumbo de la actual colonia Sarabia.


El desaparecido Club Alhambra, en lo que ahora es el cruce de Garza Sada y Luis Elizondo en contraesquina del ITESM. 
Eran los años treinta y cuarenta del siglo XX y la carretera nacional que cruzaba Monterrey para ir hacia México pasando por Tamazunchale SLP, hacía que fluyera un turismo importante que buscaba no sólo hospedaje sino recreación de todo tipo. 
La primera foto corresponde a los años cuarenta, la imagen más pequeña es ya en los años cincuenta y muestra el edifico abandonado y parcialmente desmantelado, con los Courts la Silla al frente de la avenida operando ya como residencias del Tecnológico.


Interesantísima postal del Café de la Alameda. Supongo que pudiera ser hacia finales de los años veinte o principio de los treinta si tomamos como referencia el modelo del camión repartidor de Carta Blanca. Llama la atención que en la terraza, que también se encuentra habilitada para el uso de la clientela, se presuma el uso de sillería de La Malinche, que es visible más abajo con su inconfundible diseño austriaco.
Los otros anuncios hace alusión a los productos Victor de la conocida marca de música y al taller mecánico de los hermanos Petz, uno de los primeros negocios de ese género reconocidos en la ciudad.

Y por último una imagen no menos interesante: una toma de la zona de vendimia de lo que debió de haber sido el extremo sur del antiguo Puente de San Luisito en su unión con la calle de Querétaro en la colonia Independencia.
Al fondo se aprecia el jacalón de lo que fue más tarde el cine Azteca, mismo que llevó el nombre de Edén en sus primeros años, como lo señala Fermín Tellez en su blog
Desafortunadamente no se alcanzan a apreciar a detalle las mercancías que se expenden, pero resulta un signo de modernidad ver que algunos de los comerciantes ya estaban conectados a los cables de luz que cruzaban por esa zona.
Por la indumentaria de algunos individuos me atrevería a especular que la imagen corresponde a la década de los años treinta.

jueves, 19 de diciembre de 2013

"La ciudad", charla de Ricardo Elizondo Elizondo 2002.

Interesante charla en que el recién fallecido escritor hace una interpretación a su particular estilo de la antigua conformación de nuestra ciudad y de otras peculiaridades de la misma.



Subido a YOUTUBE por la Academia Nacional de Arquitectura capítulo Monterrey.